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PERÚ - ¿Blindados o engañados?

Javier Diez Canseco, La República

Martes 7 de octubre de 2008, puesto en línea por Gladys Fernández, Javier Diez Canseco

06 de octubre de 2008 - La República - La crisis norteamericana –como un huracán– ha sacudido las economías del mundo entero y desplomado las bolsas de valores del planeta. Una fuerte recesión económica dejará atrás el crecimiento del PBI mundial al 4.5%. Los más prestigiosos economistas hablan del fin de una época, la del neoliberalismo, la de los mercados a merced de los especuladores y grandes capitales, sin regulaciones ni controles, que instalaron Reagan y Thatcher. Ha muerto la tesis de que todo va mejor mientras menos Estado y menos controles existan. García resulta un converso tardío a una Iglesia en quiebra y con la feligresía en desbande.

En apenas días, ha desaparecido la famosa y prestigiosa «banca de inversión» y cuestionados sus «hedge funds», con lo que muchos creían poder jugar a la ruleta con jugosas ganancias. Han desaparecido los «gurús», a quienes los Camet, Boloña, Kuczynski, Carranza, Valdivieso y demás ministros de Fujimori, Toledo y García eran tan afectos a encargar el remate de nuestras empresas públicas, renegociar o reconvertir nuestras deudas, o a promover la entrega de nuestros recursos naturales en condiciones perniciosas para el país. Los bancos quiebran uno tras otro, se esfuman las riquezas burbuja de las bolsas de valores y se desploman los fondos de los estafados pensionistas de las AFP, los fondos privados de pensiones, en el Perú y el mundo.

Pisoteando su tesis de que «No hay lonche gratis», Bush compró las dos principales empresas de crédito hipotecario y la mayor aseguradora AIG (US $85,000 millones) en quiebra. Luego, impuso en los EEUU –venciendo la resistencia inicial de los diputados y con el voto de Obama y McCain– un «salvataje» gratis a los bancos (no a los deudores hipotecarios) por nada menos que US$ 700,000 millones. El dinero saldrá del bolsillo de los contribuyentes y de la maquinita de emisión de moneda norteamericana. Lo manejará a su libre albedrío el Secretario del Tesoro, ex presidente de uno de los desaparecidos bancos de inversión, para «ayudar» a quien quiera y por los montos que le parezcan convenientes. ¡Menudo banquete!

Michael Moore, prestigioso cineasta, lo denunció: el dinero va a los bancos y no a 1’300,000 deudores de vivienda embargados. Peor aún, el peso del rescate no cae sobre los especuladores ni los ejecutivos empresariales irresponsables que se han hecho más ricos –acumularon US$ 700,000 millones con las gollerías recibidas durante el ochenio de Bush– sino sobre la gente. Ningún político atendió su demanda de cargar el «salvataje» a quienes ganan más (establecer 10% adicional de impuesto a la renta a quien gana más de US$ 500,000 dólares anuales o restituir el impuesto a la renta que pagaban antes las grandes empresas: 5% del PIB de EEUU, ahora reducido a un 1.7%, para generar US$ 800,000 millones para atender la crisis). Se impuso la política a favor de los de siempre, los más ricos. Pero el monto no parece suficiente, reclaman más.

Junto a la crisis financiera y bursátil, los precios de las materias primas (con excepción del oro) caen, desde julio pasado. Los despidos de trabajadores crecen (160,000 en EEUU en la semana pasada) y los mercados de los países desarrollados se contraen: compran cada vez menos las exportaciones primarias y no tradicionales de los países del tercer mundo, como el Perú. Pero aquí, idiotas, ¡abrimos nuestro mercado bajando aranceles, implementando el TLC con EEUU y pretendiendo –en este caos– firmar uno con China! ¡Bien por los textiles peruanos!

El impacto es serio, grave. Al caer los precios y cerrar o reducirse los mercados de exportación de minerales, agro o textiles, las ventas caen, en volumen y dinero. Con ello cae la recaudación del impuesto a la renta, del canon y otros, afectando los recursos del gobierno central, los gobiernos regionales y municipios. Cae el ingreso de divisas, pero el gobierno alienta la importación, las compras del extranjero. La época de las vacas gordas ha terminado. La de las vacas flacas comienza.

García dice que estamos blindados ante la crisis norteamericana y mundial, no hay que temer. Pero sus primeras medidas caen sobre los más débiles y sobre el mismo Estado, sin tocar a las transnacionales y los grupos de mayor poder económico. Reduce el presupuesto asignado ya, este 2008, a ministerios, regiones y municipios, a programas sociales, y congela sueldos y salarios; mientras electricidad, combustibles y el costo de vida suben. Blindados: el sol se devalúa, el dólar sube y con él, los precios de bienes importados, mientras el BCR consume sus reservas buscando frenar una devaluación mayor.
Blindados: la caja fiscal, regional y municipal recibirán menos recursos de las mineras (esas sí blindadas frente a nuevos impuestos por los contratos de estabilidad fiscal y la complicidad aprista), pues pagarán menos al caer sus precios y ventas. Blindados: condenados a una salud enferma y una educación hecha retazos por falta de presupuesto. Blindados, mientras despiden contratados de las dependencias públicas. Sí, estamos blindados de todo, menos de las cojudeces de García y de su pretensión de darles plomo a los que piden pan.


http://www.larepublica.com.pe/content/view/248117/481/

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