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Los documentos de Wikileaks

AMÉRICA LATINA - La mirada de la “madre patria”

Ernesto Tamara

Jueves 23 de diciembre de 2010, puesto en línea por Barómetro Internacional, Ernesto Tamara

En América Latina todavía hay quienes describen a España como “la madre patria”, pese a que todos los días están expulsando inmigrantes sudamericanos al llegar al aeropuerto, y después del saqueo y la conquista, a la que hay que añadir la expoliación de las empresas españolas que por diferentes métodos, que no excluyeron la corrupción, se adueñaron de empresas estatales en la ola de privatizaciones impulsadas por los gobiernos neoliberales de los 80 y 90.
Esa “madre” poco cariñosa con sus hijos, tiene además una visión de los pueblos y dirigentes latinoamericanos que se parece mucho a la que tendrían los déspotas del 1500.

La actual ministra de Relaciones Exteriores de España, Trinidad Jiménez, festejada casi como de izquierda al sustituir a Moratinos, en octubre de este año, ha estado muy locuaz con la representación diplomática norteamericana para comentar sus impresiones sobre los líderes latinoamericanos, y en otros casos se ha excedido al punto de ser la informante número uno de las actividades de la cancillería española, pasando incluso por encima de su jefe cuando aún era vicecanciller. Jiménez, en una reunión en Madrid en julio de 2008, con el ex embajador norteamericano en Caracas, y entonces subsecretario de Estado, Thomas Shannon –actual embajador en Brasil- se despacha contra Venezuela y Chávez, en un despliegue de entrega de información y comentarios que van más allá de lo que podía esperarse entre funcionarios de dos países al hablar de un tercero.

Es de esperar que la reunión entre dos subsecretarios de Relaciones Exteriores los temas a abordan sean los relativos a sus propios países, pero Jiménez no se contiene y describe al presidente venezolano, electo en tres ocasiones por el voto popular y por encima del 50%, como «una bestia”, aunque añade, “pero no una bestia estúpida», ya que «se dio cuenta que, tras haber perdido el referéndum de diciembre de 2007, su liderazgo se había visto debilitado».

Ya anteriormente, la misma Jiménez definió a Chávez como “un payaso”. Pero Jiménez no descansa en repartir adjetivos negativos contra los líderes latinoamericanos. Califica de “lamentable” al equipo de gobierno argentino, y se queja que la oposición no esté organizada en una opción “viable”. Jiménez parece muy decidida a la hora de juzgar personas y no mide que sus comentarios los dirige al representante de una potencia con antecedentes de agresión e invasión en Latinoamérica. Así define al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, como «el peor de todos los líderes con quien trabaja», sabiendo que Ortega fue presidente cuando Estados Unidos organizó, armó y dirigió a la contrarrevolución nicaragüense.

Tanto apresuramiento para juzgar le puede hacer jugar una mala pasada. Jiménez elogia al presidente de México –que todo apunta a que ganó las elecciones con fraude- y se declaraba una «gran admiradora» de Felipe Calderón, que considera «el mejor del actual grupo de jóvenes líderes de Latinoamérica». Quizás olvidó que al menos 30 mil 196 personas perdieron la vida por causa de la violencia ligada al crimen organizado durante la gestión de cuatro años del presidente mexicano y que solo entre enero y noviembre de 2010 se registraron 12 mil 456 muertes, según el procurador general mexicano, Arturo Chávez. Otros cables muestran a Jiménez preocupada por informar a la Embajada norteamericana primero que nadie, incluso pasando por encima de su jefe cuando era vicecanciller.

En febrero de 2007, el embajador norteamericano en Madrid, Eduardo Aguirre, quería evitar a toda costa que el entonces canciller español, Miguel Ángel Moratinos, viajara a Cuba para romper el bloque que la Unión Europea había impuesto sobre la isla a iniciativas del ex presidente español, José María Aznar. Esa iba a ser la primera visita de un ministro de exteriores español en nueve años.

En ese entonces, Jiménez, que había sido nombrada secretaria de Estado para Iberoamérica, le informó a la Embajada norteamericana del futuro viaje de Moratinos a Cuba, cuando aún no había fecha fijada. El embajador norteamericano le dijo a la funcionaria que el viaje iba a ser inútil y que complicaría las relaciones de España con Estados Unidos, y la instó a “consultarlo estrechamente”.

Un mes más tarde, el entonces canciller cubano, Felipe Roque visita Madrid y la Embajada norteamericana protesta porque no fue informada. La queja la recibe el director general para Iberoamérica, Javier Sandomingo. El funcionario español –y actual embajador en Lima, Perú- según el cable de la Embajada yanqui, “se mostró totalmente de acuerdo” y agregó que Trinidad Jiménez le había dicho a Moratinos –su jefe- que se debía informar primero a los aliados, es decir Estados Unidos, antes que a los medios de comunicación. Sandomingo cumple además el papel de informante de la Embajada enviado por Jiménez, y les confirma el viaje de Moratinos a Cuba.

El entonces director del departamento para Centroamérica y el Caribe de la cancillería española, en 2008, Jorge Romeu, luce sus dotes diplomáticas al definir al presidente nicaragüense como “un loco”. Mientras que Bernardino León,secretario general de la presidencia españoladijo que Ortega era «una causa perdida».

Otra de las impresiones que dejan los documentos filtrados es que en España no hay diferencias entre la política exterior del Partido Socialista y la del Partido Popular. En más de una reunión con funcionarios norteamericanos participan junto a Jiménez, Bernardino León, actual secretario general de la presidencia del gobierno, y el ex presidente Juan María Aznar. Todos realizan comentarios y coinciden en sus imágenes negativas de los líderes y la situación latinoamericana. Al parecer hasta el diplomático norteamericano considera que no hay diferencias al reunirlos para discutir, cuando la práctica normal es reunirse por separados.

En este maridaje entre los funcionarios del gobierno español, que se consideraban la “puerta de entrada de Latinoamérica a Europa y Estados Unidos, resalta también la posición de sumisión de Madrid al correr a informar, primero que a nadie, cualquier hecho o noticia, sin importar el rango. Un cable muestra que el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no cuidó las formas al informar sobre su visita a Caracas, y hasta reconoció que se reunió con dirigentes de la oposición que le fueron recomendados por la embajada norteamericana.

En abril de 2005, en una visita a La Moncloa del vicesecretario de Estado, Robert Zoellick –todavía gobernaba George Bush- Zapatero dijo que «Venezuela es un desastre de país», según uno de los cables. El único punto a favor de Zapatero es que reconoce que Venezuela es un país, «con enormes recursos naturales despilfarrados por décadas de pobre liderazgo» y que es imposible explicar el fenómeno de Chávez sin la «debacle» económica y social de los años previos.

Zapatero admite pronosticó que Chávez aún podría ganar tres elecciones seguidas gracias a las políticas sociales financiadas con dinero del petróleo. Además se preocupó en explicar que se había reunido en Caracas con los movimientos de oposición que le había recomendado el gobierno de EE.UU. Quizás quería pagar con sumisión en América Latina la retirada de tropas de Irak.

El líder socialista español no parece tener muchas diferencias con Aznar a la hora de juzgar los procesos latinoamericanos. Según otro documento de la Embajada norteamericana en Madrid, del pasado año, Zapatero le comentó a la secretaria de Seguridad de EE.UU, Janet Napolitano, que el «mesianismo populista de Chávez y Morales era popular entre sus ciudadanos, lo que complicaba el escenario». ¿Complicaba para qué, para derrocarlos?, habrá que obtener todos los documentos sin el filtro de El País para saberlo.

En el año 2005, el entonces ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, consideraba a Venezuela y Cuba los dos «agujeros negros» de la región, mientras que decía Javier Sandomingo, director general de Exteriores para Latinoamérica, les informaba a los norteamericanos las opiniones del gobierno sobre Cuba, Venezuela y Nicaragua. «España cree que Chávez va camino de convertirse en otro Castro, mientras EE UU cree que ya es otro Castro», decía. El diplomático les informaba que Raúl Castro había intentado lograr una reunión con Zapatero, y que «pese a muchas súplicas de Castro, Zapatero no le ha respondido y no quiere ninguna relación con él».

Bernardino León no deja líder sin cuestionar en sus conversaciones con la Embajada norteamericana. Según otro cable, León se lamentaba en enero de 2009 de que el presidente de Ecuador, Rafael Correa, tenía una propensión a decir «barbaridades». Otro documento de la Embajada de EE UU asegura que España ha visto «un montón de dinero fluyendo desde Venezuela hacia la campaña de Correa». Los líderes españoles estiman por su parte que el presidente de Bolivia, Evo Morales, es honesto, pero al mismo tiempo lo tildan de «ignorante e inexperto», según lo definió el entonces canciller Moratinos ante la Embajada norteamericana.

Ese desprecio a la capacidad de los líderes latinoamericanos llevó al jefe de la diplomacia española a comentarle al representante del gobierno norteamericano, que temía que Morales cayera en el «abrazo del oso» de Chávez y Castro. Agregaba además que Morales dice una cosa y hace otra. Otro dirigente español, Ramón Santos, subdirector general para Asuntos Andinos, les comentó a los funcionarios norteamericanos, que Evo Morales no podía «controlar sus palabras», según un documento de 2007.

Minimizando la resistencia de la oligarquía boliviana, la actual canciller española consideraba en el 2008, que Morales estaba buscando enemigos externos para distraer de sus problemas internos.


ernestotamara[AT]gmail.com

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