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Respuesta detallada a las mentiras del Sr. Langellier en “Le Monde” (París)

VENEZUELA - También fue una postal

Thierry Deronne

Jueves 3 de marzo de 2011, puesto en línea por Thierry Deronne

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En este inicio del año 2011 sobrecoge el contraste entre Francia y Venezuela. El CEVIPOF, laboratorio de investigaciones vinculado al Centro Nacional de la Investigación Científica (CNRS), indica que tan solos 38 % de los franceses aún confían en sus diputados y que 57% consideran que la democracia “no funciona bien” o “no funciona para nada”, 39 % expresan “desconfianza”, 23 % “asco” y 12 % “aburrimiento” con relación a la política [1].

En el mismo momento la ONG chilena independiente Latinobarómetro clasifica a Venezuela como uno de los países latinoamericanos en donde la gente más confía en la democracia (84% de lo(a)s ciudadano(a)s). Los investigadores atribuyen este récord de confianza a la concreción efectiva de políticas sociales y económicas esperadas por la población [2].

Dos sondeos de enero 2011 entre los cuales destaca el de Datanálisis – empresa cercana a la oposición – muestran que la popularidad del presidente Hugo Chávez se ubica entre un 50 y un 54 %. Esto se debe entre otros factores a las medidas enérgicas a favor de las víctimas de las inundaciones catastróficas de los meses pasados y de las estafas inmobiliarias y al aumento del gasto social. Para Latinobarometro "es paradójico que sea en Venezuela donde la gente más cree en la democracia y que sea al mismo tiempo el país más criticado en cuanto al estado de su democracia”.

Ejemplo perfecto de esta “paradoja” es el texto publicado por el periódico francés “Le Monde” del 2 de febrero 2011 bajo el título de “Un parlamento inútil” [3].

Su autor, Jean-Pierre Langellier, no investiga en Venezuela sino que se limita a traducir desde afuera los titulares de los medios de derecha, mayoritarios en este país.

Como preámbulo el autor expresa con emoción su empatía con una minoría que estos medios reclutan esencialmente en la clase media y superior. Estos quince minutos de ollas “ruidosas”, cuyo “eco se multiplica de torre en torre”, ese “escándalo”, ese “estrépito” que parecen excitar a Mr. Langellier provienen a veces de CD en los cuales los utensilios pregrabados se expresan en bucle y a veces de ollas reales que una empleada estoica va a golpear en la ventana siguiendo instrucciones de sus empleadores, antes de guardar su uniforme y regresar a casa en ese barrio donde 80 % de la población de Venezuela recibe la noticia por parte de Globovision, a falta de poder leer “Le Monde”, de que el país “se expresó masivamente para exigir la salida del dictador”. El procedimiento es obvio: el Sr. Langellier intenta instalar en la cabeza de sus lectores, en lugar de la Venezuela real, un “Egipto virtual”.

Según él, “en septiembre 2010, el presidente no logró impedir la victoria de sus adversarios quienes reunieron casi 53 % de los sufragios. Un «charcuteo» previo de las circunscripciones contuvo su avance.” Es falso. Los resultados del Consejo Nacional Electoral fueron validados como siempre por el conjunto de los observadores internacionales.

El “charcuteo” que denuncia el Sr. Langellier, es la Ley electoral aprobada por la Asamblea Nacional y aceptada por todas las partes antes de medirse en la contienda electoral. Del total de 165 curules el PSUV logra 98, contra 65 para la muy heterogénea coordinación de la oposición. Con su mezcla de escrutinio mayoritario y proporcional, la ley electoral sigue perfectible. En el muy poblado estado del Zulia ella generó una sub-representación del campo bolivariano: a pesar de alcanzar el 44,4% de los votos, solamente obtuvo dos de los doce diputados electos.

El Sr. Langellier toma sus deseos por realidad cuando afirma, así como el diario español “El País” y casi todos los grandes medios, que la oposición derrotó al gobierno con el 52% de los votos. Esta mentira de la derecha consiste en apropiarse de los votos de pequeños partidos independientes que no se identifican con ella. Las cifras oficiales y validadas internacionalmente muestran que los candidatos bolivarianos reunieron 5.399.574 votos contra 5.312.293 para la oposición, o sea un 46,23 % contra un 45,48 % de los sufragios. [4]

Esta corta victoria del campo revolucionario en una elección intermedia expresa una mezcla de impaciencia y de descontento justificados por algunos fracasos y por la lentitud de los cambios. Y si bien el acceso de los sectores populares a las mesas de votación se mejoró mucho (sectores que, repitámoslo, conforman el 80 % de la población) quedan algunos esfuerzos por hacer hasta que gocen de las mismas comodidades logísticas que goza la clase media.

El secretario de la OEA (Organización de Estados Americanos) José Miguel Insulza, más identificado con las tesis de Washington que con las de Caracas, admitió el 5 de febrero 2011 que “las elecciones que han tenido lugar en los últimos años en Venezuela han sido perfectamente normales y nosotros no vemos porque no sería el caso para las próximas” [5]

Por el hecho que Venezuela ha previsto, así como lo hace cualquier democracia, una responsabilidad jurídica para aquellos que hacen llamados a asesinar o a dar golpes a través de un medio, el Sr. Langellier denuncia que “radio, televisión e Internet son controlados más estrictamente”.

Es falso. El profesor de periodismo Aram Arahonian, director de la revista “Questión” y el intelectual venezolano Luis Britto García recuerdan que en 2011 la oposición posee 90% del poder comunicacional, desde donde lanza epítetos denigrantes en contra de la mayoría del pueblo venezolano – tales como “monos”, “chusma”, “hordas”, “desdentados” y otros adjetivos de discriminación étnica y social [6] además de lanzar repetidos llamados al golpe en contra de un presidente democráticamente electo, como lo hizo el jefe de los patronos en diciembre 2010 [7].

Un estudio sobre la televisión venezolana (medio más influyente del país) por parte del Centro por la Investigación Económica y Política (CEPR, por sus siglas en inglés) basado en Washington, muestra que en 2010 los canales públicos no alcanzan sino 5,4 % de audiencia cuando los canales privados alcanzan 94,5 % (neutros en el caso de los menos politizados, radicalmente opuestos al gobierno de Hugo Chávez en su mayoría) [8]. La proporción es más o menos la misma en cuanto a radio y a prensa escrita.

Hace poco el gobierno argentino promulgó una ley para democratizar el “latifundio” mediático. Esta reparte el espectro radio-eléctrico de manera más equilibrada: 33% de las ondas para el sector público, 33% para el sector comunitario y 33% para el sector comercial. Enseguida los grandes grupos económicos dueños de los medios hicieron campaña en contra de la “dictadura”.

“La censura de Internet en Venezuela” es uno de los temas favoritos de la campaña mundial de estos grandes grupos contra la revolución bolivariana. Sin embargo aún un opositor como Federico Ravell, ex-director y socio de Globovisión (canal del cual el Sr. Langellier anunció falsamente el cierre inminente en 2009 [9] y actual gerente de una Web de noticias, declaró en enero: “Hasta el momento, con toda honestidad, debo decir que no nos hemos sentido coartados” [10]. La Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (Cantv), luego de su nacionalización en 2007, ha contribuido a democratizar los servicios que ofrece a los venezolanos, logrando así un aumento en la penetración de internet en Venezuela de 3% en 1999 a 33% en 2010, lo que representó un incremento de casi 1.100%. En enero 2011 la UNESCO otorgó a Venezuela un Premio por haber creado una red nacional de Infocentros que conecta y capacita gratuitamente a centenares de miles de ciudadano(a)s hasta la fecha excluido(a)s de las tecnologías masivas de la información [11]. El gobierno bolivariano ha impuesto el uso del software libre en toda la administración pública. Uno de los «gurúes» de la comunidad del software libre - Richard M. Stallmann – recomienda que se estudien los avances de Venezuela en este sector [12]. Twitter ha entrado a todos los sectores políticos. La cuenta de Hugo Chávez ha superado el millón de lectores/interlocutores. El presidente puede comprobar de primera mano la implementación, los problemas, o las demoras en los diversos programas sociales. [13]

Colmo de la ironía, la única censura ejercida en contra de Internet fue llevada a cabo desde el extranjero por unos “Anonymous hackers” quienes bloquearon varias páginas del Estado venezolano en nombre de “la lucha contra Chávez, enemigo de Internet” ! Prueba que la campaña mundial de desinformación logró sus objetivos.

En 2008 el Sr. Langellier denunciaba la nueva ley de educación porque mencionaba una formación crítica sobre el papel de los medios, lo que según él preparaba la “censura de la prensa” (sic). Dos años más tarde no ha pasado nada, al punto que la oposición que también hizo campaña sobre este tema, ya ni lo menciona. [14]

El “periodismo” de Mr. Langellier funciona así a lo largo de los años: un popurrí de efectos de anuncio prestados de los medios de la derecha venezolana, sin derecho al seguimiento para los lectores.

“Todas las comisiones parlamentarias están bajo control del poder”. Es falso. La mayoría de las comisiones son atribuidas, en buena democracia, a la mayoría electa. Pero numerosos artistas sienten preocupación ante el nombramiento a la cabeza de la comisión de cultura de Miguel Ángel Rodríguez, un belicoso animador de RCTV [15] – canal de derecha del cual el Sr. Langellier también anunció falsamente el cierre en 2009 [16]. Rodríguez defiende el regreso a una cultura más “clásica”, o sea con un poquito menos de participación popular.

El Sr. Langellier afirma que la transmisión de los debates parlamentarios es controlada por el poder el cual puede así eliminar “a los que molestan”. Es falso. El martes 8 de febrero 2011 lo(a)s venezolano(a)s asistieron a la transmisión en directo y en todos los canales de un debate apasionado. Durante casi ocho horas los diputados de la oposición interpelaron y criticaron, a veces muy violentamente, a varios ministros bolivarianos.

Esta sesión de preguntas/respuestas prosiguió en los días siguientes con lo(a)s demás miembro(a)s del gobierno.

Ironía de la Historia: varios de estos diputados de la oposición fueron los actores del sangriento golpe de Estado de abril 2002 en contra del presidente electo para sustituirlo por el jefe de la cámara empresarial. Ellos aplaudieron en aquel momento el decreto golpista disolviendo la Asamblea Nacional. El primer diputado de oposición que interpeló al gobierno, Enrique Mendoza, fue quien mandó a cerrar VTV, el único canal público. Es este mismo canal que hoy transmite integralmente su palabra, en directo, a toda la población…

Mr. Langellier oculta el hecho que las diversas instituciones republicanas que describe como “chavistas” – como el Tribunal Supremo de Justicia o las comisiones parlamentarias, provienen de las decisiones legítimas de una asamblea electa por el sufragio universal.

Porque una “ley habilitante” aprobada por los diputados en base a la constitución para permitir al presidente legislar y tomar las medidas de emergencia a favor de miles de víctimas de las inundaciones catastróficas, el Sr. Langellier pretende hacer creer al lector (así como lo hacen todos los grandes medios) que “el parlamento ya es inútil”. Es falso. El parlamento sigue por su lado discutiendo y aprobando leyes como siempre. Nunca se vio en Venezuela tanta efervescencia de leyes de iniciativa popular. Sindicatos, movimientos campesinos, grupos feministas, víctimas de las estafas inmobiliarias, redes de inquilinos, de conserjes, de pobladores: los proyectos de leyes resuenan en el congreso. Las organizaciones ciudadanas marchan, debaten, critican las leyes existentes o proponen nuevas en la calle, en los medios, en las reuniones con los diputados o con el presidente. Ley de los derechos laborales, Ley contra la impunidad de las víctimas de desapariciones o de las torturas de las “democracias” anteriores a la elección de Chávez, Ley de la educación superior debatitida en todo el país, etc.. Del 19 al 20 de febrero casi 29 mil firmas fueron recolectadas en las calles de Caracas en apoyo a la Ley de Arrendamiento que será entregada el 2 de marzo a la Asamblea. Esta acaba de crear un centro de recepción para todas estas iniciativas.

Todas las leyes que el Sr. Langellier y la derecha venezolana tachan de “paquete cubano” y que acusan de “reforzar el control del Estado sobre la sociedad y la economía” son, por el contrario, un poderoso motor de la democratización del sistema. La ley del poder comunal, aprobada por la Asamblea en 2010, profundiza la democracia participativa. Esta ley – que la oposición quiere eliminar - permite a las comunas y a los consejos comunales realizar, fiscalizar y financiar obras publicas que benefician directamente a los habitantes. Más de 40.000 de estos consejos comunales ya existen como herramienta incipiente pero efectiva de participación popular.

“La oposición dice que estas leyes eliminarán las gobernaciones y alcaldías y es falso, las coloca en una unidad dinámica de verdadera gerencia. Ahora un gobernador en vez de estar pendiente de un hueco, y no poder solucionarlo por múltiples problemas, estas Comunas podrán responder de manera inmediata dentro de su propio campo”, apunta Ulises Daal, uno de los diputados que defendieron la ley [17].

El Banco de las Comunas se encargará de la organización económico-financiera de carácter social que gestiona, administra, transfiere, financia, facilita, capta y controla los recursos. “Así como el país tiene un Banco Central y entidades financieras, las comunidades deben tener un banco de las comunas. El pueblo tendrá poder si tiene los recursos que permitan la ejecución de los proyectos”, explica Daal. Desde el 2008 la transferencia del estado a estas organizaciones de ciudadanos alcanza la decena de millardos de dólares [18].

El nuevo reglamento de la Asamblea que el Sr. Langellier denuncia como “camisa de fuerza” responde a una vieja reivindicación de los diputados: disponer del tiempo suficiente para recorrer la circunscripción, al encuentro de los habitantes y de sus problemas. Se trata pues de reforzar el mandato por el cual fueron electos.

Democracia política, muy bien, pero ¿justicia social? Recordemos, ya que el Sr. Langellier no lo dirá nunca a sus lectores que la ONU, la UNESCO, la CEPAL, el PNUD y la FAO confirmaron en sus recientes informes públicos que Venezuela ha logrado una importante reducción de la pobreza, ha estado promoviendo la soberanía alimentaria así como la salud y la educación públicas, gratuitas para todos, y que en doce años de revolución se ha vuelto uno de los países más igualitarios de la región [19].

La mentira final del Sr. Langellier retoma las campañas de la ultraderecha local sobre “el despilfarro financiero de la presidencia”. Concluye con cinismo: “Al fin y al cabo la revolución no tiene precio”.

A diferencia de otras presidencias que daban suntuosas fiestas, el ministerio del despacho de la presidencia tiene fundaciones que dan de gracia pensiones a adultos mayores que nunca cotizaron a la seguridad social, ayuda en operaciones a enfermos cardíacos u otros cuyas operaciones pasan de los cientos de millones y que no tienen como costear una operación en países como EEUU, que otorgan ayudas a personas carentes. Al igual que el resto del estado la presidencia de la república ha reducido su gasto interno y acaba de mudar algunos de sus servicios para recibir, alojar, alimentar y apoyar la reinserción socioproductiva de varias familias víctimas de las inundaciones de diciembre 2010.

Tal vez el asco de los franceses por la política proviene de esta grave incomprensión del mundo alimentada por medios cotizados en la bolsa. Una mañana, suena el despertador, unos pueblos surgen del silencio, y nadie entiende. Como Tunisia o Egipto, Venezuela también fue una postal. En 1989 cuando su pueblo protestó contra las medidas neoliberales del FMI fue masacrado por instrucciones del presidente socialdemócrata Carlos Andrés Pérez. Unos jóvenes oficiales “nasseristas” – entre los cuales un Hugo Chávez de tal, indignados por la represión, decidieron rebelarse en nombre del pensamiento de un Simón Bolívar de tal: ‘Maldito sea el soldado que vuelva las armas contra su pueblo‘.


teletambores[AT]yahoo.fr

Texto original (francés): “Le Venezuela aussi fut une carte postale”, http://www.larevolucionvive.org.ve/spip.php?article1448

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[4Véase “Une défaite à l’envers”, de Renaud Lambert, le Monde Diplomatique, http://www.monde-diplomatique.fr/carnet/2010-10-01-Legislatives-au-Vénézuéla-une

[5Declaraciones de José Miguel Insulza, http://www.abn.info.ve/node/41764

[7Véase: Eva Golinger, “Quelques points sur les “i” à propos du Vénézuéla et de Hugo Chavez”, 9 janvier 2011, http://www.larevolucionvive.org.ve/spip.php?article1402&lang=fr

[8Véase “Médias et Vénézuéla : qui étouffe qui ?” http://www.monde-diplomatique.fr/carnet/2010-12-14-Medias-et-Vénézuéla

[9Véase http://www.legrandsoir.info/Le-Monde-Jean-Pierre-Langellier-procede-a-une-nouvelle-devaluation-du-journalisme.html.
Otra hazaña periodística del Sr. Langellier: el 2 de octubre de 2009, en pleno golpe en Honduras, relevó la campaña de los grandes medios brasileños que criticaban al presidente Lula por ofrecer al presidente derrocado Manuel Zelaya el asilo de la embajada de Brasil en Tegucigalpa. El golpe ha hecho retroceder a Honduras a la edad de los escuadrones de la muerte y de los tratados de libre comercio.

[12Véase http://www.somoslibres.org/modules.php ?name=News&file=article&sid=650

[14Véase «Mr. Langellier prend un aller simple pour le pays des soviets», http://www.alterinfos.org/spip.php?article3791

[17Sobre la Ley del poder comunal véase: http://www.larevolucionvive.org.ve/spip.php?article1428&lang=fr

[18Entrevista de la joven Ministra del Poder Popular para las Comunas Isis Ochoa: http://www.mpcomunas.gob.ve/noticias_detalle.php?id=5876

[19Véase (e.o.) el artículo del diario chileno El Ciudadano —http://www.elciudadano.cl/2009/02/11/cepal-confirma-importantes-avances-sociales-en-Vénézuéla/

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