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Burundi ayuda a Burundi

CHILE - Extraño ritual televisado enfrentado a la cruda realidad

Ariel Zúñiga

Jueves 11 de marzo de 2010, puesto en línea por Ariel Zúñiga

“Esto es maremoto aquí y en Burundi”.

Francisco Vidal.

Burundi es un pequeño país del cuerno de África en donde jamás ha existido un maremoto, además una catástrofe de ese tipo nunca podría ocurrir. La razón es sencilla, se trata de un país sin costa marítima. Lo más parecido a un océano que dispone Burundi, es el lago Tanganica, uno de los más grandes del mundo; el índico se encuentra a cientos kilómetros de distancia. Francisco Vidal, ministro de defensa, es profesor de historia y geografía, por lo tanto su irónica referencia es imperdonable. El calor del momento no es excusa pues no realizó una aclaración, o al menos un gesto de afable con el pueblo de Burundi utilizado de un modo incorrecto y peyorativo.

La actitud de nuestro locuaz ministro de defensa palidece al contrastarla con la de otras autoridades, es por esa razón, quizá, que nadie haya reparado en ella. El archipiélago de Juan Fernandez fue barrido con un tsunami que no fue alertado, es más, fue descartado con énfasis por nuestra mandataria perdiéndose casi dos días para asistir a los sobrevivientes. Algo parecido ocurrió en la costa de la V, VI, parte de la VIII y IX región, pues en el único lugar en donde el maremoto sucedió inmediatamente al terremoto fue en la zona del epicentro. Las imágenes de Penco, por ejemplo, muestran el tsunami con luz de día en instancias que el terremoto fue a las 3,34. Entonces no se puede hablar de imposibilidad de avisar, ni siquiera en la zona del epicentro que fue devastada media hora después del sismo. El caso de Juan Fernandez es especial pues requerían de un aviso pues en dicho lugar el temblor no fue perceptible.

Los fusilamientos sumarios tras el terremoto de Valparaiso de 1906 que muchos han recordado en estos días, parece una pena adecuada para Carmen Fernandez, directora de la ONEMI, el director del servicio hidrológico de la armada (SHOA), y para la presidenta Bachelet. Ningún ladronzuelo de televisores plasma o vendedor de huevos a diez veces su valor merece ser comparado con quienes por negligencia inexcusable asesinaron a cientos de compatriotas. Ningún crimen se compara a la mayúscula incompetencia que amplificó los efectos devastadores de un movimiento telúrico, que privó por días a millones de chilenos de agua para beber y un trozo de pan. Cuando se elige a un presidente de la república no es para que llore ante los periodistas como lo ha hecho Bachelet de modo constante desde el día del terremoto. Si no posee la capacidad de soportar la tensión debe hacer inmediato abandono de su cargo, un presidente llorón no aporta en lo más mínimo a un país en el suelo, derrotado por la naturaleza potenciada con la acostumbrada desidia e imbecilidad de nuestros gobernantes.

Vidal, nuevamente, ha demostrado que sus credenciales académicas son de alguna manera falsas, sin embargo ha sido el único hasta el momento en preferir ponerse rojo una vez en lugar que amarillo toda la vida. No se trata que comunicacionalmente hiciera lo correcto pues en nuestro país se ha institucionalizado el que ninguna autoridad asuma costos políticos -con mayor razón ante las cámaras de TV-, sino que encaró los errores de su cartera evitando que se sentara en el banquillo de los acusados al resto de los ministerios. Ignorante de la geografía política africana pero cabal como político y como ser humano; hasta el momento ha sido el único que ha ensayado alguna disculpa, y su desafortunada intervención sirvió para sofocar el incendio.

El ministerio del interior ha deslindado responsabilidades con la ONEMI como si se tratara de una institución autónoma; por su parte el ministro de hacienda, Andrés Velasco, no se ha hecho cargo de las graves acusaciones en su contra provenientes de la Universidad de Chile, en torno a que ha sido él, y sus antecesores, quién ha mezquinado los recursos para los estudios sismológicos en el país más sísmico del mundo. Mientras Velasco se hace el leso con sus responsabilidades su esposa, Consuelo Saavedra, oficia de rostro comprometido con la reconstrucción del país en su rol de conductora del noticiario del canal nacional.

Y la presidenta actuando incompetente, tartamuda, llorona, evidentemente sobrepasada por los hechos, con unas ganas que pasen los días y poder entregar el cargo a su sucesor, otro payaso que no ha sido capaz de reaccionar adecuadamente. Autoridades torpes y débiles incrementan día a día la magnitud de la catástrofe pues deja aún más desamparados a los damnificados.

El desempeño de nuestra popular mandataria.

Bachelet ha actuado durante todo su mandato como una Miss Chile pasada de años y de kilos; sólo el embrutecimiento de nuestros ciudadanos explica su alto respaldo popular. Sólo en un país de idiotas un presidente es juzgado por su simpatía y con total prescindencia de sus realizaciones.

Sólo como ejemplo mencionemos el siguiente caso, completamente ignorado por nuestra prensa:

Bachelet llegó a Chile a la medianoche del sábado 27 de febrero. Venía de una gira por Argentina y Uruguay. Junto a Cristina Fernandez, en una de sus escalas, recibió a los participantes de la regata del bicentenario, allí respaldó a la presidenta argentina en sus reclamos ante Inglaterra por las prospecciones petroleras en las Malvinas. Inglaterra posee legal y legítimamente las islas del sur atlántico sin embargo nuestra presidenta solidarizó con Fernandez y afirmó lo contrario, que las Malvinas son legítimamente argentinas ¿Eso quiere decir que el norte de Chile es legítimamente peruano y boliviano? ¿Desde cuándo, y en qué instancia se ha decidido, que la doctrina internacional de Chile se opone al statu quo, al derecho del poseedor fundamentado en su propia posesión o uti possidetis, o admite una excepción a la intangibilidad de los tratados y de las fronteras?

Inglaterra ha ejercido la soberanía de modo incontestable y continuamente; en último caso, si llevamos la argumentación al extremo, las ocupó belicamente de modo exclusivo, excluyente y con ánimo soberano. Si se pretende discutir la legitimidad de la guerra para cuestionar sus resultados igual criterio deberá utilizarse en todos los casos. Si Bachelet dice que las Malvinas pertenecen legítimamente a la Argentina ¿Cual el es fundamento de nuestra soberanía desde Cobija hasta la linea de la concordia? Chile anexó territorio boliviano y peruano mediante la guerra del pacífico, si nuestros gobernantes niegan la legitimidad de la soberanía obtenida por la ocupación militar afecta los intereses permanentes de la nación, es decir, esto se llama traición a la patria, o por lo menos notable abandono de deberes. Chile posee las tres regiones del norte y la araucanía debido al empleo de la fuerza bélica; en la guerra de las Malvinas Chile colaboró militarmente con Inglaterra poniendo a su disposición sus puertos y aeropuertos así como pertrechos. Bachelet, la señorona llorona y solidaria, la amigui de Cristina Fernandez, está diciendo que Chile debe devolver las regiones del norte, los millonarios recursos obtenidos por el salitre, cobre y pesca, la Araucanía restituirse a los mapuche e indemnizar a Argentina por afectar sus intereses en la “ilegítima” guerra de las Malvinas.

Nuestros estúpidos gobernantes creen que su tarea consiste en andar de gira por el mundo quedando bien con dios y con el diablo. El terremoto ha dejado en evidencia ante las masas lo que ha estado claro desde el principio: Nuestra presidenta ha sido el segundo presidente más tonto, el primero, hasta el momento, sigue siendo Eduardo Frei Ruiz Tagle, aunque puede ser destronado por Bachelet pues aún le quedan unos días de mandato. La acción de Piñera posterior al terremoto anuncia que postulará a incluir su nombre en esta vergonzante lista.

Gobernantes merecidos, a la altura de los ciudadanos que al menos en su estulticia representan. Todos, hasta los que se dicen de izquierda, plegados a la reconstrucción virtual, asistencialista, jesuita, en fin meramente ilusoria. Otros radicales profesionales dedicados a dar crédito a tesis conspiranoicas que echan al tacho de la basura todo lo que conocemos sobre geología y sismología.

Nuestro Berlusconi.

Sebastian Piñera Echenique ha sido comparado reiteradamente con Belusconi, por ser un próspero empresario con fuertes intereses en el negocio del espectáculo y las comunicaciones.

Ojalá fueran tan parecidos como majaderamente reitera la prensa, en especial la extranjera. Berlusconi el día después de un terremoto que destruyó algunas ciudades de su país llegó con el ejercito y instaló campamentos tan abastecidos como los poblados en ruinas. La prensa hizo notar sus poco afortunadas declaraciones: “quiero decirle a los damnificados que se tomen esto como una semana en un campamento vacacional”.

Piñera no sólo posee un helicóptero, además lo pilotea. Si la presidenta no fue capaz de sobrevolar la zona de la catástrofe en las primeras horas del sismo, Piñera pudo hacerlo, con medios propios, sin pedirle permiso a nadie.

Es más, tales inspecciones personales carecen de valor pues existen satélites; cualquier suscrito a la versión pagada de google earth podría haber tenido la información que se requería para actuar desde el amanecer del día 27 de febrero.

Aún ningún campamento equivalente al criticado de Berlusconi se ha montado en la zona de catástrofe; menos alguno gestionado directamente por el futuro mandatario. En el barrio Yungay, por ejemplo, los campamentos improvisados ocupan todas las áreas verdes. Para sostenerse dependen de sus propios recursos y de la caridad de los vecinos.

Después del sismo elogió a la indefendible Carmen Fernandez. Cuando Bachelet le solicitó que designara de modo inmediato a nuevos intendentes confirmó a la histérica alcaldeza de Concepción en el Bio Bio, a un empresario forestal en la zona de la araucanía y a un gerente de empresas constructoras en Santiago. Es decir, designo en casi todas las regiones al gato para hacerse cargo de las carnicerías.

En cualquier país una catástrofe como la sucedida obligaría a extender el mandato de los actuales gobernantes, al menos hasta que la situación se normalice. En Chile a nadie se le ha ocurrido. Bachelet le ha tocado por primera vez gobernar y ha fracasado; Piñera ha sido su sombra, tampoco quiere hacerse cargo del “cacho” pero su mentalidad de mercanchifle lo constriñe a exigir el respeto a lo acordado a su contraparte, la presidencia desde su punto de vista es un derecho adquirido, un crédito a favor.

La presidenta y su sucesor han actuado como tonto y retonto; a causa de ello, y como un medio de mitigar los efectos, han recurrido a la farándula para apuntalarse.

Hemos recuperado la fe.

Las políticas emprendidas por el gobierno deben entenderse como la continuación de la catástrofe por otros medios. En especial, la cabida que le han dado a las grandes empresas para rematar los despojos, asistidas por los medios de comunicación y la iglesia católica.

La reconstrucción costará, según cálculos gruesos y conservadores, treinta mil millones de pesos. La presidenta, y su sucesor, respaldan la campaña televisiva organizada por Don Francisco la que recauda una suma QUINIENTAS VECES MENOR a la requerida. Es decir, se colectaron treinta mil millones de pesos, a penas sesenta millones de dólares, el 0,2% de la cifra requerida.

Al menos Velasco fue capaz de reconocer que las donaciones de las empresas se descuentan de los impuestos, es decir, es primera vez que alguna autoridad de este país reconoce que las empresas “solidarias” están donando dinero nuestro. Esos recursos llegarían a las arcas fiscales si es que no se desviaran a la teletón, hogar de cristo, techo para chile, etc. Las instituciones “solidarias” han cabildeado para que se estatuyeran leyes a su medida, de ese modo se sostiene el poder político de la iglesia católica mediante sus colegios y fundaciones, o de instituciones nominalmente laicas como la teleton y un techo para chile, tan vinculadas al macroempresariado que parecen una agencia de él.

Treinta millones de dólares no sólo es una cifra insignificante sino que se trata de un modo de desvestir un santo, la recaudación fiscal, para vestir a otro. Chile ayuda a Chile está bien dicho, no es dinero que venga desde fuera del país, las “donaciones” de las empresas son meramente ilusorias, y quienes donan en el banco subsidian al macroempresariado, medios de comunicación y gobierno para que limpien su imagen severamente deteriorada por el modo en que han reaccionado a la catástrofe. Como ha sido la historia del país el Chile pobre ayuda al Chile rico a conservar y solidificar sus privilegios. Peor aún, la falsa solución hará que muchos piensen que este asunto está resuelto sin comprender que la calamidad recién comienza.

Cuando los rostros declaran “hemos recuperado la fe”, lo que quieren decir es “hemos conservado el control”.

El ejemplo de Dresde.

La ciudad alemana de Dresde fue criminalmente bombardeada por días durante la segunda guerra mundial. Allí los aliados desataron la mayor agresión en contra de la población civil indefensa que se registre en Europa; a nivel mundial tal masacre sólo es comparable con las atómicas de Hiroshima, Nagasaky o por el bombardeo CNN en Bagdad.

En Dresde no quedó piedra sobre piedra. Sin embargo la ciudad fue reconstruida; se podría decir que en vez que restauración se trató del levantamiento de una réplica de Dresde en el mismo sitio que ocupaba.

El modo de reconstrucción europeo y japonés contrasta con el chileno.

Chillán ha sido destruido tres vez por un terremoto, en las dos oportunidades anteriores la ciudad se trasladó, eso explica que exista un Chillán viejo y otro Chillán, menos conocido, aún más viejo. Concepción se ubicaba en un principio en Penco, por esa razón sus habitantes son llamados penquistas, y después de un terremoto se abandonó la ciudad en ruinas y se construyó otra, a kilómetros de distancia. Gran parte de Valdivia se derrumbó en 1960, otra sencillamente se hundió unos ocho metros quedando bajo el nivel del río y del océano. Aquel sector de la ciudad fue abandonado pero de a poco comenzó a ser ocupado por las personas de escasos recursos, es lo que se conoce como los “barrios bajos”. Chaiten fue destruida por su volcán, la solución del gobierno, anunciada pero aún no ejecutada, es el traslado de la ciudad. El único caso de una ciudad destruida que ha conservado su emplazamiento es Valparaiso, que como todos sabemos, es un lugar en ruinas desde hace más de cien años; lo que algunos consideran “pintoresco”, ha sido el modo de adaptarse a los calamitosos terremotos, incendios y bombardeos.

El modo de reconstrucción chileno es, por lo tanto, el opuesto al europeo y el japonés. Lo que sucederá, si no se varía radicalmente el rumbo, es que se construyan ciudades campamento de emergencia afuera de los emplazamientos en ruinas. Tales campamentos terminarán siendo ciudades satélites, como alto hospicio, las ciudades mismas como en Concepción y Chillán, o quedarán barrios abandonados por décadas como en Valdivia. Si se conservan los emplazamientos Talca, por ejemplo, será una ciudad ruinosa como Valparaiso y quizá en cinco décadas la postulen a patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Cuando todos hablan de reconstruir y ayudar es imperativo precisar a qué se están refiriendo, si al modo europeo o al chileno. Treinta mil millones de dólares cuesta la reconstrucción a la “chilena”, la que pretende que los poblados conserven sus nombres pero se aniquile su urbanización y queden arruinados permanentemente.

En este país se cree que levantar una ciudad es exclusivamente proveer techos olvidando que lo que se ha aniquilado, conjuntamente con la infraestructura, es la economía de varias de esas ciudades. Aunque se les construyan casas sólidas y definitivas a todos los damnificados ello de nada servirá si sus fuentes laborales han desaparecido. Por ejemplo el litoral desde la sexta hasta la novena región está destruido (una costa de seiscientos kilómetros), la mayor parte de las ciudades y caseríos de ese sector habían estado dedicadas, a veces exclusivamente, al turismo ¿Servirá de algo reconstruir Cobquecura? No sólo serán pocos los empresarios turísticos lo suficientemente valientes para quedarse en pueblos asolados por un tsunami, también escasearán los turistas. Deberá pasar una o dos generaciones para que recién algunos se aventuren a recorrer el litoral arrasado, así pasó con Corral, Niebla, Curiñanco, Queule y Puerto Saavedra después de haber sido demolidos por el maremoto de 1960: Hasta hoy son pueblos fantasma. El turismo en esa zona se ha arruinado y sin empleo no hay ciudades ¿Ofrecerán los planes de reconversión laboral de Lota y Coronel como solución?

La reconstrucción a la chilena no es un propósito serio. Sólo se quiere ganar tiempo, los poblados destruidos serán olvidados al igual que con Chaitén o el Norte grande.

Valdivia nunca ha podido recuperarse y hoy no es ni la sombra de lo que era hasta mayo de 1960. El Lota y Coronel la reconversión laboral fue calamitosa, por lo que la recuperación económica de las zonas devastadas es tan ilusoria como la de su infraestructura.

La problemática y la solucionática.

Quién sufre una desgracia en este país es asistido caritativamente por el gobierno o por las instituciones mediante las cuales se ha “privatizado”, siempre y cuando la TV desate las culpas colectivas en latencia. Esto se hace desde una mentalidad inmediatista. Sobran las mediagüas, las frazadas y el cafecito, y falta el concepto de indemnización, es decir, de dejar a los afectados por una catástrofe de la misma manera en que estaban antes de su ocurrencia.

El despliegue de esta mentalidad, exponenciada por los anticuados dogmas de fe neoliberales, provocarán en este caso una masiva migración de las zonas devastadas hacia Santiago, ciudad aún en pie y con empleos disponibles, lo que aumentará su ya inflacionado tamaño, la marginalidad y la cesantía. Los poblados antes prósperos serán pueblos olvidados. Esa será la consecuencia de la aplicación estricta de las reglas del mercado en la zona de catástrofe; un caso excepcional requiere de una solución excepcional. Lamentablemente ello exige elites extraordinarias como la alemana y la japonesa; nuestra lumpen burguesía sólo pretende conservar el poder y ganar unas chauchas sobre la marcha.

Se requiere un programa intenso de renacionalización del cobre y de actividades estratégicas, para financiar la reconstrucción y dirigir la economía, único modo de recuperar el empleo. Carreteras, agua, electricidad y telecomunicaciones públicas. Una empresa constructora perteneciente al Estado de modo de canalizar ayuda internacional y dirigir la reconstrucción de viviendas e infraestructura ¿Acaso creen que los donantes externos querrán pasar dinero que llegará a los bolsillos de los privados?

La catástrofe es tan grande que es comparable a los efectos devastadores de una guerra, por ende, sólo una economía de guerra, léase centralmente planificada, podrá hacerle frente. Seguir aplicando el neoliberalismo en la zona devastada es abrir la posibilidad al saqueo de macroempresariado, ellos no se llevan un tv plasma, se roban hasta el azul del cielo. La alternativa a la doctrina del Shock, es decir el remate al mejor postor de los despojos y los seres humanos que habitan en ellos, es la reconstrucción keynesiana, el mismo modelo que utilizó Europa después de la segunda guerra mundial.

Si a nuestra elite le sigue interesando sólo los índices macroeconómicos la calamidad se esconderá con las positivas cifras de la reconstrucción, pese a que se haya africanizado la mitad del país. Como una cruel ironía Chile se habrá transformado en el Burundi de sudamerica.

Esto es sólo un anticipo.

Los connotados expertos que correcta y oportunamente anticiparon este terremoto, silenciados y ridiculizados por el gobierno, señalan que un sismo de igual, y quizá mayor magnitud, se producirá en pocos años en el norte del país. No sólo es urgente la reconstrucción integral, a la europea, sino que un nuevo modo de anticiparse a las catástrofes que tarde o temprano nos asolarán.

Para ambas tareas se requiere un Estado fuerte, con capacidad técnica y política para emprender actividades económicas estratégicas, es decir, uno diferente, es más, uno opuesto al chileno.

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